El uso de drones en el sector inmobiliario se ha convertido en una de las herramientas más potentes para destacar propiedades y captar la atención de compradores exigentes. Hoy, las imágenes aéreas permiten mostrar una casa desde ángulos imposibles para la fotografía tradicional, revelando su entorno, accesos, zonas verdes, áreas sociales y la relación real entre el inmueble y su vecindario. Para proyectos grandes —urbanizaciones, terrenos amplios o propiedades de lujo— los drones ofrecen una visión panorámica que transmite escala, amplitud y estilo de vida en segundos. Además, los videos en movimiento generan una experiencia inmersiva que aumenta el tiempo de visualización en redes y portales, elevando las probabilidades de contacto. La tecnología también ayuda a documentar avances de obra, inspecciones y levantamientos visuales con rapidez y precisión. En resumen, los drones no solo embellecen la presentación: crean narrativas visuales que venden más rápido, y hoy se han vuelto casi indispensables en un mercado donde la primera impresión ocurre en una pantalla.




